El Museo de Sitio de Xochicalco, hito arquitectónico de nuestros tiempos, señalan especialistas


Ricardo Haddad Musi

A más de mil 300 metros sobre el nivel del mar, los xochicalcas edificaron una de las ciudades prehispánicas de mayor densidad arquitectónica y con edificios de alta complejidad, como el Observatorio o el Templo de la Serpiente Emplumada. Hoy, el Museo de Sitio de Xochicalco que introduce al visitante a esta zona arqueológica, y que este 2021 cumple 25 años de su apertura, hace gala de un carácter innovador como fue el de la propia metrópoli antigua.

En un conversatorio, organizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Colegio Morelense de Arquitectos, Conservadores y Restauradores de Monumentos, a fin de conmemorar la inauguración del recinto museístico, ocurrida en 1996, un grupo de arquitectos morelenses departió acerca de cómo este espacio fue, en su momento, el primer museo totalmente sustentable del mundo.

Transmitida virtualmente en el marco de “Contigo en la distancia”, de la Secretaría de Cultura, la actividad moderada por autoridades de la Zona Arqueológica y Museo de Sitio de Xochicalco, apuntaron que la total sustentabilidad del recinto se debe a que, al momento de su construcción, el área donde se emplaza carecía de servicios hídricos, de electricidad y drenaje.

En vista de ello, el diseño, creado por el arquitecto Rolando Dada y Lemus, tuvo que garantizar la suficiencia de dichos recursos de forma innovadora, a fin de aprovechar la totalidad de las condiciones naturales de Xochicalco.

Así, se instaló un equipo de unidades fotovoltaicas que aprovecha el impacto del sol en la región para generar y almacenar energía eléctrica; asimismo, se priorizó que fuera la luz natural la que dotara de iluminación a las galerías de exhibición y los ‘espacios de acento’ donde se colocan las piezas arqueológicas recolectadas en las exploraciones de la ciudad mesoamericana.

Los arquitectos Juan Eduardo Cruz Archundia y Nadia Ganezha Morales Ocampo anotaron que cuando un visitante ingresa al museo, siente de inmediato el cambio de temperatura, sin embargo, pocos reparan en que no existe sistema de aire acondicionado en el inmueble, ya que la climatización se consigue por medios pasivos: cubiertas dobles, espacios de convección y de vientos cruzados, así como canaletas externas –alimentadas con captación de agua de lluvia– que disminuyen la temperatura del recinto.

“Siempre he visto al Museo de Sitio de Xochicalco como un libro de texto en escala uno a uno, donde no solo los arquitectos sino cualquier persona puede aprender tanto los orígenes de nuestra disciplina, si visita la zona arqueológica, como la vanguardia de la misma, cuando se recorre este museo”, apuntó Juan Eduardo Cruz.

Tras destacar otros aspectos de sustentabilidad, como una planta de tratamiento de aguas residuales, a su vez confiada a paneles fotovoltaicos que le dotan de energía para su funcionamiento, los arquitectos Rafael Ibarrondo Franco y Fernando Lezama Pimentel repararon en otros aspectos innovadores del espacio, como el diseño de sus salas de exhibición, el cual facilita, a un solo custodio, cuidar tres espacios simultáneamente.

Pionero, igualmente, en temas de accesibilidad, ya que es totalmente visitable para personas con discapacidad motriz, a 25 años de su apertura, el Museo de Sitio de Xochicalco se ostenta como un ejemplo a seguir, coincidieron los panelistas.

Se trata de una ventana en el tiempo que adelantó las tendencias arquitectónicas del siglo XXI, marcadas por el uso de energías alternativas ante una, cada vez mayor, escasez de los recursos no renovables.

El grupo de conferencistas concluyó que, pese a ejemplos notables de sustentabilidad como el museo xochicalca, no se debe esperar, desde la arquitectura, a que el planeta nos obligue a diseñar espacios ecológicos.